El periodista cristiano Rubén Gil aclara que cada época de la historia tiene sus normas y costumbres en particular, las cuales cambian con el tiempo. Asegura él que es un deber, por tanto, cultivar relaciones públicas partiendo de la premisa de que lo que hacemos como hijos de Dios, debe tener la máxima dignidad, siendo ante el mundo un ejemplo que acredite y dignifique al Padre a quien representamos.
¿Lo anterior tiene que ver con la etiqueta que mantenemos en un sitio público, como un restaurante, por ejemplo? Un libro relaciona las buenas maneras en sitios públicos con el texto de Filipenses 4.5: "Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres". El significado para “gentileza”, desde ese enfoque, consiste en la decisión de no ofender a nadie, comportarse con sinceridad, usar el tacto debido ante las circunstancias, tener tolerancia, educación y buenos modales. Resulta notable por cierto, que en otro conocido pasaje, Pablo muestra su indignación por la avidez y falta de decoro en el momento de comer y beber, por parte de algunos miembros de la iglesia de Corinto. (1 Corintios 11.20- 22; 33-34)
Aunque algunas normas han caído en desuso, siguen existiendo ciertas convenciones que es preciso seguir, no sólo por etiqueta sino también por educación. Las siguientes pautas frente a la mesa, podrían serle útiles para que su gentileza sea conocida y no pase vergüenzas cuando recibe la invitación a una comida formal.
1. ¿Cuál es el sitio donde uno debe ubicarse?
Si una vez pasados a la mesa, no sabe dónde sentarse, tendrá que esperar a que el anfitrión le señale su sitio, para luego elegir la comida, siguiendo la pauta marcada por éste.
2. ¿Cuándo empezar a comer?
Tan pronto esté en la mesa, no hay que dejarse arrastrar por la prisa, mirando las viandas con avidez, dando la impresión de querer comer rápidamente todo lo servido. No debe ser el primero en servirse los alimentos. Debe asignar este honor y señal de preeminencia a la persona más respetada o calificada del grupo.
3. ¿Cómo colocar los cubiertos entre bocado y bocado?
Colóquelos a ambos lados del plato (uno en la posición de las 8 del reloj y el otro en disposición de las 4). Cuando finalice, aunque quede comida, dispóngalos en paralelo, en el centro del plato y juntos, en posición vertical.
4. ¿Cómo sostener la copa de vino?
Sostenga las copas por el pie y no por la copa propiamente dicha, ya que así calienta la bebida.
5. Un bocado a la vez
Al comer, no se debe llevar a la boca un trozo antes que el anterior esté ingerido. Tampoco debe precipitarse tanto, que trague los bocados sin haber tenido apenas tiempo de masticarlos. Se tiene que comer siempre con mucha moderación, sin apresurarse, y no permitirse seguir comiendo hasta provocar el hipo, por ser señal de descontrol excesivo.
6. ¿Cómo hacer si uno quiere probar la comida de un compañero de mesa?
Si desea probar la comida de otro comensal, evite hacerlo tomando un poco con el tenedor y llevándolo por encima de la mesa hasta su sitio. Es más correcto pasar el plato de pan a esa persona y pedirle que deposite ahí unas cucharadas o trozos de alimento que desea probar.
7. ¡Cuidado con la postura!
Es importante mantener una postura correcta durante toda la comida. Aunque parece una obviedad no está de más recordarlo ya que, a veces, nos descubrimos acercando demasiado la cabeza al plato y llevando la boca al cubierto en lugar del cubierto a la boca.
8. Evite quedarse comiendo sólo, o de último
Como norma práctica no se debe ser el primero en comer, ni quedar el último en la mesa, cuando están presentes personas a las que se debe mucho respeto. En efecto, es gran descortesía seguir comiendo cuando dichas personas ya han terminado; y nada sienta tan mal como comer solo, y hacer esperar a los demás para levantarse de la mesa.
9. El uso de la servilleta
La servilleta que le corresponde en la mesa se coloca a la izquierda del plato o encima. Debe tomarla de la mesa, desdoblarla sutilmente y colocarla sobre el regazo. Nunca la debe colocar en el cuello, como un babero. Si la servilleta tiene un tamaño considerable, la puede colocar doblada por la mitad. Sólo debe utilizarse para limpiarse los labios antes y después de beber, y para quitar cualquier pequeña mancha de comida de la cara. Cualquier otro uso es incorrecto. Si usted se va a levantar o hacer cualquier tipo de pausa que requiera su ausencia de la mesa, deposítela ligeramente arrugada en el lado derecho del plato, por el lado menos sucio. Nunca la deje totalmente doblada como si no la hubiese utilizado, ni tampoco dentro del plato. Este procedimiento también se aplica cuando ha terminado de comer.
10. El uso de los cubiertos
Los cubiertos se utilizan de fuera hacia dentro y se colocarán siguiendo el orden de los alimentos que se servirán. Deben sujetarse de modo natural, evitando coger el utensilio apretando el puño alrededor del cubierto (en particular cuando utilizan la cuchara sopera). Tampoco debe sostenerse los cubiertos por la base del mango, como se hace con los lápices y bolígrafos. La forma correcta es sujetarlos usando los dedos, pulgar, índice y corazón, y dejando que el extremo del dedo se apoye ligeramente en la palma de la mano, cerca de la raíz de los dedos. Cuando se lleve a la boca la cuchara sopera, sujete el mango también con estos tres dedos, de modo que el extremo de la cuchara descanse sobre el índice extendido para conservarla nivelada.
Hay dos maneras de manejar el cuchillo y el tenedor: al estilo Europeo y al estilo Americano. En el estilo Europeo el comensal no suelta los cubiertos en ningún momento. Corta con el cuchillo la carne o el alimento servido, normalmente un trocito cada vez y usa el tenedor con la mano Izquierda, con las púas hacia abajo, para pinchar el trozo y llevarlo a la boca. En el estilo Americano el comensal corta primero unos cuantos bocados de alimento y deja después el cuchillo cruzado justo enfrente del plato. El tenedor se cambia entonces a la mano derecha, mientras la mano izquierda se apoya en la rodilla. Así, los cubiertos cambian de una mano a otra tantas veces como se requiera. No debe cortarse más de tres trozos al tiempo, y mucho menos cortar de una vez todo el alimento en trocitos. |